¿Por qué callan las flores?

¿Por qué callan las flores?

Aunque parezca algo tomado de una novela de ciencia ficción o de terror, hoy sabemos que las plantas se comunican y lo hacen a través de los aromas, especialmente de sus flores. Nos basta caminar por un bosque o una selva y hacer una inspiración profunda para oler sus palabras, esos complejos compuestos químicos volátiles que conforman los aromas. Sin embargo, hoy en día y como en muchos otros aspectos de la naturaleza, los seres humanos estamos interrumpiendo esta comunicación.

Este fragante lenguaje está amenazado, ya que la contaminación atmosférica altera los aromas florales, lo que tergiversa el mensaje de las plantas, afectando su capacidad para sobrevivir. Cuando los insectos que las polinizan, no pueden percibir el olor que deberían, no pueden colaborar en el proceso de fertilización, lo que puede llevar a la desaparición de una especie.

Las plantas producen compuestos volátiles para comunicarse, que en diferentes combinaciones pueden alertar a otras plantas del ataque de una plaga o bien atraer o repeler a determinados insectos. Ahora bien, los contaminantes atmosféricos interrumpen estas líneas de comunicación al descomponer o interactuar con muchos de estos compuestos químicos. A continuación algunos de los compuestos que producen las plantas y cómo están siendo afectados por la contaminación atmosférica.

Mirceno: El mirceno es un monoterpeno con un olor similar a la pimienta o a madera, con un toque de zanahoria. Este compuesto es producido por muchas plantas incluyendo las flores de las rosas y las orquídeas, aunque también por las hojas del tabaco y del tomate. Cuando este compuesto se combina con los vapores de la combustión del diesel, se degrada mucho más rápidamente, lo que puede confundir a los insectos polinizadores.

Limoneno: Este aroma cítrico que es producido por los naranjos, limoneros y por las plantas de la cannabis se descompone en alrededor de 1,200 compuestos diferentes cuando se combina con el ozono producto de la contaminación atmosférica.

molécula de limoneno

Limoneno

Beta-cariofileno: Este compuesto químico presenta un olor similar al del clavo de olor y es producido por las rosas y las flores de lavanda. Ahora bien, este compuesto es fácilmente destruido por la contaminación, lo que puede explicar porque los jardines en áreas urbanas prácticamente no tengan este olor.

Beta-ocimeno: Con un olor cítrico y toques tropicales, este compuesto es el que más rápidamente se degrada al entrar en contacto con los contaminantes. Al estar en presencia de vapores de la combustión del diesel, desaparece por completo en menos de un minuto.

molécula de ocimeno

Beta-ocimeno

Benzaldehído: Este hidrocarburo con olor similar a las almendras, es de los que más lento reaccionan con el ozono y lo que hace que permanezca más tiempo en el ambiente.

Estas interacciones entre aromas florales y los compuestos químicos presentes en los contaminantes atmosféricos nos pintan un panorama bastante preocupante, pero hay una buena noticia. La tendencia se puede revertir. Si se siembran más flores, especialmente petunias que soy conocidas por su capacidad para limpiar el ambiente, podemos ayudar a que se reduzcan los efectos de la contaminación atmosférica y lograr así, que podamos seguir disfrutando del agradable aroma de las plantas y flores.

Si quieres leer más sobre este tema, te invitamos  leer el artículo completo “The Silence of the Plants” de Marta Zaraska en la revista NewScientist del 17 de febrero del 2018.

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